Es bueno que tu hijo medite, pero ¿cómo lograrlo?

Existen muchas aplicaciones, clases y libros que enseñan meditación a los niños, pero hacerlo en casa es fácil (y gratuito). No necesitas campanitas ni incienso ni ningún otro elemento. Entre más integrada esté la meditación en la vida cotidiana, más exitosa será. Puedes probar con estos ejercicios:

1. Elevador que baja. Imagina un elevador que baja tres pisos (los niños mayores tal vez prefieran imaginar más pisos). Ahora imagina que el elevador está en tu cuerpo. Sentado, imagina que el último piso va de tu cabeza a tu pecho. El siguiente piso, de tu pecho a tu vientre y el tercero de tu vientre a tus caderas.


Comienza por la coronilla. En tu siguiente exhalación, repite mentalmente “Tres” mientras te imaginas que el elevador baja de tu coronilla a tu pecho. Haz una pausa para inhalar. Cuando las puertas se abran, imagina que tu respiración entra y refresca el elevador, como cuando abres una ventana y la habitación se llena de brisa fresca. Con la siguiente exhalación, repite “Dos” en silencio. Imagina que bajas otro piso hasta llegar a tu vientre. Continúa hasta la planta baja, y repite “Uno”. Haz una pausa y siente cómo estás arraigado en el piso y disfruta aterrizar por completo.