¿Es inconstitucional el reconocimiento facial porteño?

Este es el año del reconocimiento facial. En abril el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires compró por $2,3 millones de pesos software de reconocimiento facial a una empresa rusa que permite -en tiempo real y en simultáneo- escanear 300 de las 7000 cámaras con las que cuenta la Ciudad.

Lo que la adquisición prometía era el aumento de la efectividad de las fuerzas de seguridad en la captura de prófugos de la justicia. Pero más que una genialidad porteña lo que la decisión replicaba era la tendencia de países como EE.UU., Reino Unido, China y Rusia de implementar sistemas análogos.


Lo que resultó particularmente curioso es que la bandera alzada para promocionar este sistema, por supuesto, fue la de la innovación tecnológica al servicio de la justicia. Es por esto que no podría haber resultado más paradójico que fuera San Francisco la primera ciudad estadounidense en prohibir este tipo de tecnología por parte de la policía y otras agencias públicas. Considerando que Silicon Valley se emplaza en la mismísima bahía de San Francisco parece especialmente difícil acusar de tecnófoba a esta decisión política.