martes 28 de junio de 2022
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¿Es posible hacer el ajuste fiscal que pide el FMI sin afectar a los pobres y a la clase media?

Esta semana comenzó la negociación entre los técnicos del gobierno de Alberto Fernández y del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Washington del programa económico de los próximos años. El ministro de Economía, Martín Guzmán, defiende que el déficit fiscal primario (antes del pago de la deuda) baje en forma gradual y para empezar que descienda del 4% del PBI en 2021 (sin contar el aporte por única vez de las grandes fortunas) al 3,3% previsto en el proyecto de presupuesto 2022, que el lunes próximo defenderá ante el Congreso. Esa reducción se basaría en el aumento de tarifas y la reducción de subsidios de acuerdo con una segmentación de usuarios por sus ingresos, y a la finalización de las ayudas para enfrentar la pandemia. El FMI pide más ajuste, ¿pero es posible sin seguir afectando a los pobres y la clase media, que vienen padeciendo cuatro años de crisis? ¿Cómo se puede distribuir la carga sobre los que más tienen? Para pensar al respecto, elDiarioAR consultó a economistas de centros de estudios, universidades y consultoras, uno de los cuales bromeó que la respuesta sería «la fórmula de la felicidad peronista».

Javier Alvaredo, de la consultora ACM, está a favor de que las tarifas -que no sólo incluyen las de energía sino también las de transporte público- incorporen «criterios de progresividad de manera explícita, aunque esto es mucho más difícil de hacer que de decir». No es fácil identificar los usuarios por ingresos. Alvaredo agrega que, «para que sea progresivo, la convergencia fiscal debe ser creíble y modificar positivamente las expectativas, de modo tal que el empleo en el sector privado traccione».

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