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domingo 26 de septiembre de 2021
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¿Es un «prostíbulo» un local de muñecas sexuales? China cree que sí y ha empezado a cerrarlos

Cantaba Sergio Algora que hay un jardín en cada poro, cuya traducción libre interpretamos como: «Hay un fetiche sexual para cada persona». Y es mejor no juzgarlos con severidad. Exactamente lo contrario que se propone China. Las siempre celosas autoridades del gigante asiático han clausurado una red de «hoteles» donde se ofertaban los servicios eróticos de muñecas hinchables. Los prostíbulos no tienen cabida en China. Pero he aquí el problema: ¿es un prostíbulo un sitio con muñecas sexuales?

Nuestro desgraciado protagonista atiende al nombre de Li Bo, tiene 34 años y debe su fortuna a una idea pionera: el establecimiento de dos clubes donde los hombres de toda condición podían pagar por tener relaciones sexuales con objetos inanimados. El gobierno local de Shenzhen, ciudad donde se encontraban los locales, decidió clausurarlos la semana pasada. «No hubo explicación o documentación legal por parte de las autoridades», protesta amargamente Bo.

Los burdeles abrieron en 2018 y gozaban de cierta popularidad en la abrumadoramente comunidad masculina de Longhua y Bantian, dos barrios de Shenzhen donde operan varias compañías multinacionales como Foxconn. Bantian, por ejemplo, cuenta con 120.000 operarios, la mayoría varones (una relación de cinco por cada mujer). Tamaña desproporción despertó el espíritu emprendedor de Bo. Sus locales aglutinaban a unos setenta consumidores diarios, a razón de unos 23€ la hora variables en función de los servicios contratados.

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