martes 28 de junio de 2022
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España, una democracia en veremos

Son dos historias, dos ciudades: parecen tan distintas y son tan semejantes. El primer caso se diría menor y afecta a Madrid; el segundo involucra a Cataluña y es el más importante que España va a enfrentar en muchos años. Pero el problema de base es el mismo en los dos: quién vota, quién debe votar, quién lo hace o no lo hace; cómo, por qué, para qué sirve, hoy, la democracia.

Uno es municipal. Pronto se cumplirán dos años desde aquella noche en que una alianza de diversas izquierdas ganó los gobiernos de las ciudades más importantes del país y se quedó, entre otras, con la capital. Desde entonces la alcaldesa de Madrid es Manuela Carmena, una mujer de 75 años, excomunista, exjueza, exjubilada. La capital fue gobernada durante 25 años por la derecha del Partido Popular y, ahora muchos se quejan de que con este gobierno de cambio, la vida no ha cambiado mucho. Por eso, entre otras cosas, el pasado febrero la alcaldesa convocó una consulta electoral sobre temas ciudadanos. Con gran despliegue publicitario, Decide Madrid llamaba a los vecinos a votar sobre la remodelación de la Plaza España –una de las principales de la ciudad–, el ancho de las aceras en la Gran Vía, la instalación de un boleto único para el transporte público, un plan para mejorar la polución urbana; en algunos distritos se les preguntaba si querían cambiar el nombre de una calle, un parque.

Los comicios duraron una semana, del 13 al 19 de febrero, y se podía votar por internet: lo hicieron 212.108 personas, menos del cinco por ciento de un padrón que supera los cuatro millones. A veces, las mejores intenciones de abrir la participación a todos chocan contra el poco interés de muchos. El caso más meneado fue un gran parque en Hortaleza, un barrio periférico, bautizado Felipe VI en homenaje al rey. Se consultaba la vuelta al nombre original, Parque Forestal de Valdebebas, y 2.528 ciudadanos votaron que sí: son el 1,4 por ciento del padrón del distrito pero fueron el 62 por ciento de sus votantes, así que ganó el cambio de nombre. Los grandes medios se mofaron de una decisión mayoritaria tan minoritaria y la alcaldesa está tratando de impedirla.

nytimes.com  (www.nytimes.com)