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domingo 17 de octubre de 2021
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Esta es la forma de lidiar con los acosadores: con el látigo

“¿Así que te gusta romper las reglas, no?”, le preguntó Kasia Urbaniak al hombre calvo sentado frente a ella. “¿O te gusta meterte en problemas? Eso es bastante ambicioso tratándose de ti; que hayas venido acá y de inmediato hayas hecho algo que amerite un castigo. Ni siquiera he tenido tiempo de sopesar qué tipo de castigo necesitas”.

Urbaniak caminó de un lado a otro del escenario, con sus botas de piel con tacón de plataforma. Una audiencia formada por unas 130 mujeres profesionistas —banqueras, directoras de mercadotecnia, trabajadoras de la industria aeroespacial— observaba su demostración en el salón de un espacio laboral compartido en el centro de Manhattan. Tomaron notas con mucha atención y, al ver la señal, levantaron de inmediato la mano ofreciéndose como voluntarias para subirse al escenario y participar en juegos de rol.

Urbaniak, de 39 años, trabajó como dominatriz durante 17 años, de manera independiente, en diversos sótanos de Nueva York. Ahora, con lo que llama la Academia, enseña a las mujeres lo que ha aprendido acerca de los hombres. En un momento de ajuste de cuentas cultural en cuestiones de género y de acoso, la Academia es uno de esos nuevos espacios poco convencionales —como hojas de datos para recopilar denuncias anónimas o fondos para los gastos de defensa legal financiados por Hollywood— que han surgido para combatir el acoso, la discriminación y el sesgo.

nytimes.com  (www.nytimes.com)