lunes 25 de junio

Estamos consumiendo más energía verde que nunca. Y aún así las emisiones siguen subiendo

El plan, sobre el papel, es impecable: los países industrializados y aquellos en vía de desarrollo sustituyen paulatinamente los combustibles y la energía fósil por fuentes renovables, verdes y amigables con el medio ambiente; las emisiones comienzan a bajar; el planeta revierte el cambio climático al que está siendo sometido; y la humanidad salva su preciado ecosistema terrícola para las generaciones venideras. La práctica está resultando muchísimo más compleja.

Al alza. Primero, la de cal: en apenas diez años los países del globo han logrado duplicar la producción de energía mediante fuentes verdes. Dos son los grandes culpables del auge reciente: la energía eólica y, muy especialmente, la solar, cuya inversión se está viendo espoleada a pasos agigantados tanto por China como por la India. La potencia verde instalada en 2017 superó los 2.000 GW, una cifra que duplica a la existente en 2008. A priori, este es el camino.


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