¿Estamos siendo testigos del fin del dominio angloparlante en la escena internacional?

En el corazón de la relación entre Estados Unidos y Reino Unido siempre ha existido la presunción compartida de que el liderazgo global se expresa y ejerce mejor en inglés.

Más jactanciosos que los británicos, los presidentes estadounidenses han sido quienes han anunciado abiertamente esa noción de «excepcionalismo» de su país.


Aunque de una forma más moderada, los primeros ministros británicos no se quedan atrás.

Estos también creen en ese excepcionalismo; esa idea de que Westminster es la madre de los parlamentos y que Reino Unido tiene un gobierno ejemplar para el mundo, con valores que todos deben seguir, no solo sus antiguas colonias.