¿Están las computadoras destinadas a volverse invisibles?

En 1965, Gordon Moore, uno de los padres del que es hoy el mayor fabricante de circuitos integrados del mundo, Intel, predijo que cada 18 meses aproximadamente se duplicaría el número de transistores en un chip.
Más tarde la ajustó a cada dos años.
Su predicción se convirtió en ley, la Ley de Moore, a pesar de no haber sido más que una observación que lo llevó a extrapolar que la potencia la computación se incrementaría dramáticamente mientras que su costo relativo bajaría, a un paso exponencial.
La ley marcó el ritmo de la revolución digital y se haya venido cumpliendo por más de medio siglo, lo que la ha hecho tan conocida que hasta se usa con humor.
Pero hablando en serio, si se pones a pensar, esa ley debe tener un límite, quizás no en el mundo teórico, pero sí en el mundo real.