miércoles 25 de mayo de 2022
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Estás limpiando mal

Uno de mis primeros recuerdos es el olor penetrante del alcohol. Cada noche, mi madre rociaba el fregadero y las encimeras de la cocina con alcohol isopropílico para desinfectarlos. Y no es de extrañar: me cuidó durante meses cuando de pequeña contraje una desagradable infección de salmonela. Los microbios eran su némesis. “Me convertí en una auténtica loca del tema”, reconoció hace poco. “En serio me convertí en una germófoba”.

Así que no es de extrañar que yo también haya crecido con fobia a los gérmenes. En el sótano guardo un impresionante arsenal de toallitas antimicrobianas, poseo al menos siete botellas de desinfectante de manos repartidas por la casa y el auto, y guardo una bolsa de emergencia en el armario con toallitas de cloro y otra parafernalia de desinfección profunda por si el temido bicho estomacal ataca nuestra casa. (Debo añadir que hay una diferencia entre limpiar y ordenar. Soy fanática de lo primero, pero perezosa con lo segundo).

En la actualidad, debido a la pandemia, no soy la única con paranoia por los microbios. En una encuesta realizada el año pasado, en la que participaron 2000 adultos estadounidenses, el 42 por ciento de los encuestados se describieron como misofóbicos, pero nuestros temores no siempre están bien fundados, según entendí al entrevistar a químicos y expertos en limpieza. Resulta que muchas prácticas de limpieza populares no son efectivas y algunas son innecesarias.

nytimes.com  (www.nytimes.com)