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jueves 17 de junio de 2021
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Fabián Casas despide a Maradona

Pienso que Maradona es como el calor, que permite que los pobres puedan dormir en la calle y los ricos salir a pasear en yate. Pienso que si un extraterrestre mirara fotos de Maradona flaco gordo hermoso pelo azul naranja, se llevaría una imagen equivocada sobre la raza humana. Pienso que Diego es un señalador fosforescente del libro de nuestra vida: las madrugas del 79 con mi padre, la pieza solo iluminada por el foco del televisor, siguiendo a la selección juvenil en el país del karate do, el país de la mano abierta y la bomba atómica. La cara de Ernesto tatuada en el brazo. Los pantalones pescadores, la etapa de la vincha, el período azul, el ron cubano.

Pienso que el Gordo es políticamente incorrecto, como Dios, que no para de hacerte bullying a todo lo que da. Qué lo que pasó, Nietzche ya lo había anunciado hace mucho. Pienso en qué pasará con el entorno milenario del Diego, ahora que se quedaron sin trabajo y van a tener que salir a robar. Alguien debería ocuparse de ellos. Algún programa de la tarde, algún talk show del fin de la transmisión. Pienso en el olor que producen las medias de nylon después de caminar por el insomnio durante toda la noche por las paredes de tu pieza. Un olor maradoniano. Pienso que enterrarlo de cuerpo entero es horrible. Se va a estar moviendo todo el tiempo, no va a estar a gusto en esa ocuridad terrosa donde no hay camiseta que valga. Pienso contar hasta diez antes de prender la tele y escuchar a la caterva de periodistas deportivos hablar boludeces a granel. Pienso que no escribo lo que pienso. Que una vez estuve en la misma ciudad que el Diego. Pienso en lo que me costaba trabajar en un diario con una diferencia horaria en la que cuando cabeceaba de sueño, el Gordo se estaba levantando, y hacía desastres y teníamos que ponernos a escribir su enésima resucitación. Y que es injusto que ni siquiera en la muerte lo dejen abandonar la forma humana, la libertad de dejar de ser Maradona y estar pastando tranquilo, bajo el árbol del “Bichi” Bodhi (Ficus religioso) de la iluminación.

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