Fentanilo, la otra epidemia que avanza desde China y que no puede ser erradicada

    Algunos son legales. La mayoría, en cambio, son clandestinos. O están a mitad de camino de sobrevivir dentro de la ley. Todos, eso sí, se encuentran dentro de los parámetros de pereza institucional que tolera la mayoría de los entes regulatorios chinos. Decenas de miles de laboratorios producen fentanilo como si fueran simples chips o zapatillas. Comprimen millones de dosis en una jornada laboral, sin conocer lo que es un fin de semana.

    Una solitaria y rudimentaria máquina -arrumbada en un galpón- puede producir entre 3 mil y 5 mil tabletas por hora. El mamotreto industrial puede comprarse en dos minutos por Alibaba por menos de mil dólares. Tardará pocos días en llegar a destino. Si el negocio avanza la inversión para crecer no será significativa: con 5 mil dólares más se adquirirá un procesador con mayor capacidad que permita elaborar entre 10 mil y 18 mil píldoras. Se aceptan todas las tarjetas y formas de pago. La discreción además está garantizada: no se hacen preguntas ni hay formularios para completar.