miércoles 15 de agosto

FMI: las entrelíneas de un acuerdo “políticamente correcto” y potencialmente devaluacionista

La primera lectura de los documentos difundido por el Fondo Monetario Internacional y por el Gobierno argentino deja la impresión de que se quiso complacer a todos los públicos y eliminar los temores que genera la expresión “préstamo stand by”.

Para empezar, se refuerza el concepto de que el acuerdo fue presentado por la Argentina y aceptado por el Fondo, y no al revés. Es decir, un evidente intento por diferenciar este momento de lo que fue la historia en la relación entre el país y el organismo internacional, en el que siempre parecía que el FMI cumplía el rol de disciplinador que imponía condiciones.


En esa misma línea fue el documento del Gobierno, que establece de manera explícita que como parte del acuerdo, habrá un monitoreo de los indicadores sociales.

Y que no solamente no se limitará el gasto público destinado a asistir a la población vulnerable sino que, por el contrario, se prevé la posibilidad de su incremento, aun a pesar de la determinación oficial por el recorte fiscal.

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