lunes 19 de noviembre

Fontanet libre genera un nuevo fanatismo en el rock nacional

La vuelta del Pato Fontanet a los escenarios se convirtió en un fenómeno que sorprende a propios y ajenos. No porque suceda, sino por el fervor que trae consigo. En un día, se agotaron 35 mil entradas de los primeros siete de diez recitales pactados que comenzaron esta semana a realizarse en la Plaza de la Música, Córdoba. “No saben lo que nos costó llegar acá” fueron las primeras palabras de Fontanet después del inicio del primer show en Córdoba, este jueves, que duró tres horas, donde cinco mil personas cantaron fervientemente cada uno de los 27 temas que la banda hizo en vivo.

Las comparaciones con las famosas “misas indias” son ineludibles. El ex cantante de Callejeros se encuentra en libertad hace casi dos meses, y se prevé que recorrerá el país junto a “La Osvaldo” hasta fin de año, con una seguidilla de recitales chicos en distintas ciudades. Tanto fans como parte de los sobrevivientes de Cromañón, afirman que se está gestando algo mítico: shows en las afueras de Buenos Aires, a los que los fanáticos llegan en caravana, acomodando sus vidas en función de los eventos.


”Después de Cromañón nunca más volvieron a tocar en Buenos Aires, o no de forma oficial. Las primeras veces que tocaron fue en el Teatro de Flores, pero invitados por otras bandas. Creo que lo más cerca fue en Olavarría y en Mar del Plata. Y esto sí me sorprendió en el último tiempo: que Don Osvaldo adoptó el espíritu de peregrinación que capaz se daba con el Indio Solari, salvando las distancias. Ese espíritu de ‘bueno, toca Pato, y vamos a donde toque’. Que por ahí pasa con La Renga también, pero que es una especie de fervor que está reservado para unos pocos”, afirma a PERFIL Iván Marsilla, 29 años, productor de rock. A sus 15 se convirtió en uno de los sobrevivientes de la tragedia de Cromañón.

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