domingo 23 de enero de 2022
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Fractura expuesta y preguntas incómodas veinte años después

Por más manos en alto y dedos entrelazados que se vean sobre el escenario montado delante de la Casa Rosada, los cortocircuitos internos en el Frente de Todos crecieron tanto en voltaje después de las elecciones que disimularlos ya es más difícil que resolverlos. A menos de un mes de esa derrota oficialista, las negociaciones con el Fondo Monetario para refinanciar la deuda que dejó como herencia Mauricio Macri volvieron a crispar los nervios dentro de la coalición, donde no todo es tan homogéneo como luce a simple vista ni como querría el ministro de Economía, Martín Guzmán.

El jefe del Palacio de Hacienda lo supo el lunes, en un almuerzo reservado al que lo convocó Sergio Massa en su despacho. Estaban también Máximo Kirchner, Cecilia Moreau, José Mayans, Carlos Heller y Anabel Fernández Sagasti. La distante frialdad con la que el titular del bloque oficialista en la Cámara baja escuchó la presentación del ministro terminó de cobrar sentido cuando finalmente abandonó la mesa, antes incluso que todos terminaran sus platos de salmón. Fue justo cuando entraba el ministro del Interior, Wado de Pedro, que llegó tarde. Gestos inescindibles de la espera de media hora a la que Cristina Fernández había sometido el miércoles previo a Guzmán, según una nutritiva crónica que publicó en Clarín Santiago Fioriti.

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