miércoles 14 de noviembre

Frenéticas 24 horas en las que el Gobierno perdió el control de la economía

Ni bien la rueda financiera del miércoles llegó a su fin, funcionarios del Gobierno, traders del mercado y simples argentinos preocupados por su futuro supieron que las horas que restaban para la nueva apertura de las operaciones solo eran un descanso impuesto por el ciclo del sol antes de un día de furia. La presunción se justificó plenamente este jueves a la mañana, cuando más que seguir el aumento aluvional de la cotización del dólar, hubo que prestar atención a otros dos fenómenos: la pérdida total de referencias de precio y la sensación de que el Gobierno de Mauricio Macri, impotente, renunció a toda pretensión de dar cauce a la situación.

“Ya no hay precio ni lógica en el mercado. Es un descontrol total. Te pueden pedir $39 y está bien, te pueden pedir $42 y también está bien. Cualquier cosa puede pasar. Asusta esto”, le dijo a Letra P un operador en el momento más enloquecido de la mañana.


El vuelo libre de la divisa se explica en la operatoria de un mercado sin oferta y con una demanda creciente, en la medida en que se generalizaba la presunción de que el techo aún estaba lejos. En ese contexto, espantado el miércoles, después de quemar 300 millones de dólares en un suspiro, el Banco Central se retiró ante la posibilidad de una pérdida de divisas masiva a precio vil. Apenas si Luis Caputo atinó, como toda medida, a subir la tasa de referencia al 60%, como si eso a esta altura le importara a alguien como alternativa a una dolarización furiosa de carteras. En paralelo, subió 5 puntos más los encajes bancarios, de modo de inmovilizar una cierta masa de dinero y restarle oxígeno al incendio.

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