Frente al paisaje de la cancelación

    Ciento cincuenta personalidades del campo de las ideas (omitamos la palabra intelectuales) publicaron recientemente una carta abierta en la revista estadounidense Harper´s. Se trata de un texto breve en el que se expresa una preocupación por el asedio al pluralismo y a la libre expresión que es fruto del despliegue de una cultura represiva, de cancelamiento, que avanza a paso redoblado. Una cultura que no solo amenaza, sino que castiga, que se encarama en instituciones y elites pero que también es replicada por algunos de los movimientos que se oponen a esas instituciones y a esas elites.

    La carta tiene solo tres párrafos. No está de más reproducirlos:

    Nuestras instituciones culturales se enfrentan a un momento de prueba. Las potentes protestas por la justicia racial y social están derivando a otras exigencias atrasadas de reforma del sistema policial, junto con llamamientos más amplios por una mayor igualdad e inclusión en nuestra sociedad, especialmente en lo que se refiere a la educación superior, el periodismo, la filantropía y las artes. Pero este necesario ajuste de cuentas también ha hecho que se intensifique un nuevo conjunto de actitudes morales y compromisos políticos que tienden a debilitar nuestras normas de debate abierto y de tolerancia de las diferencias en favor de una conformidad ideológica. Al mismo tiempo que aplaudimos el primer paso adelante, también alzamos nuestras voces contra el segundo. Las fuerzas del iliberalismo están ganando terreno en el mundo y tienen a un poderoso aliado en Donald Trump, quien representa una verdadera amenaza a la democracia. No se puede permitir que la resistencia imponga su propio estilo de dogma y coerción, algo que los demagogos de la derecha ya están explotando. La inclusión democrática que queremos solo se puede lograr si nos expresamos en contra del clima intolerante que se ha establecido por doquier.