Fusión en caliente: bono navideño para el Grupo Clarín

El gobierno de Mauricio Macri bendijo este jueves la fusión entre Cablevisión y Telecom que sus principales accionistas, el Grupo Clarín (en rigor, Cablevisión Holding) y Fintech (David Martínez) habían anunciado en junio y cuya integración gerencial concretaron en los últimos meses. Pero, para que la aprobación oficial se complete, resta ahora la intervención de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC), dependiente de la Secretaría de Comercio. Junto con la fusión, el Presidente firmaría un nuevo decreto con el que buscaría compensar a otros potentes conglomerados competidores de Cablevisión/Telecom, como Telefónica y Claro, habilitándolas a prestar servicios de tv paga por satélite (DTH). Recién después de ese decreto modificatorio de sus decretos previos y del dictamen de la CNDC, se completarán las reglas de juego para 2018.

La resolución del ente gubernamental de comunicaciones (Enacom) había sido ya anunciada en las semanas previas por el ministro de Modernización, Andrés Ibarra (de quien depende la Enacom), se inscribe en una profusa y contradictoria actividad regulatoria vía decretos por parte del Gobierno nacional y respalda la mayor concentración comunicacional de la historia argentina, que, por la cantidad de mercados que comprende, es inédita también en el resto de América Latina. No hay en la región un grupo que detente posición de dominio en todos los eslabones de la cadena productiva en información, comunicación y datos que tiene el conglomerado resultante de la fusión. Las únicas observaciones a la fusión por parte del Enacom radican en el impacto en el mercado y no en los derechos ciudadanos afectados por la concentración excesiva de las comunicaciones.