17 C
Buenos Aires
viernes 23 de octubre de 2020
Periodismo . com

Futuro del arte. El eclipse de lo presencial durante la pandemia y el después

0

En ese objeto precioso que es El medio es el masaje (vale la pena rastrear la edición de Paidós) Marshall McLuhan, con la asistencia gráfica precisa de Quentin Fiore, sentenciaba que el público se había terminado con la explosión de los «medios eléctricos». Sí, era 1967 apenas, y el canadiense -que Woody Allen puso a actuar de sí mismo en una escena de Annie Hall- creía que la era de la galaxia Gutenberg había tocado fin. Decía que la imprenta y su mejor criatura, el libro, habían creado la idea de «público», sujetos capaces de aislarse y tener una experiencia artística en soledad, crítica. La idea mcluhaniana de «aldea global» volvía el calendario a un tiempo tribal, pero en plena expansión tecnológica de la modernidad tardía. Y en ese nuevo ecosistema de medios ya no había público sino una masa interconectada.

¿Qué es el público hoy? El espectáculo global más esperado del año es la serie final de la Champions League, el fútbol de elite convertido en vehículo de todas las ansiedades contemporáneas. Llegó para cuando el virus más o menos lo permitió en la castigada Europa del invierno boreal, pero no lo suficiente como para que las tribunas de los estadios lisboetas se poblaran de espectadores. El Barcelona cae por dos goles frente al Bayern Munich y a las imágenes vacías de las gradas se corresponde un sonido ambiente de estadio lleno, de fervor sino mundialista al menos internacional. No sabemos si el «disco grabado» de despareja entonación y gritos pertenece a los simpatizantes de uno u otro: da igual, podrían tener grabada a la hinchada de Banfield o el Mälmo de Suecia. El efecto es rarísimo, de pronto el fútbol jugado por atletas se parece a la PlayStation tanto como el sofisticado videogame llegó a ser capaz de emular sonidos, tácticas y hasta gestos de la realidad. En Lisboa no hay público pero hay ruido de público: parece más el efecto de una obra de arte conceptual que una voluntad melancólica de la UEFA por mantener «humano» el show.

lanacion.com.ar  (www.lanacion.com.ar)