miércoles 12 de diciembre

G20, medios y periodistas: hipocresía en el país que se cree el ombligo del mundo

Terminó la cumbre del G20 y la ciudad comienza a recuperar su clima natural mientras los medios, en general, vuelven a sus temas habituales. Parece un buen momento para reflexionar sobre lo que deja esta cumbre en materia de experiencia y de conocimiento: es tiempo de balances y una gran oportunidad para ejercitar estos análisis desde la franqueza. Leo críticas a los medios, críticas feroces al trabajo de los periodistas: muchas de ellas razonables en virtud de la debilidad de algunos análisis pero también cierto cotilleo hipócrita, ruin, que no contempla que los periodistas somos emergentes de una cultura ombliguista y contradictoria. Somos el centro del mundo y, a la vez, todo lo nuestro es malo y todo lo de afuera es mejor. Amigos: si no nos ponemos de acuerdo con lo que somos (¿somos los reyes del universo o somos la resaca del mundo?), qué difícil es pensar en construir un país mejor, ¿verdad?

Tiro al azar algunas preguntas. ¿Cuántos argentinos sabían hasta hoy que en Francia estaba teniendo lugar un conflicto con los “chalecos amarillos” como protagonistas? ¿Cuántos seguían el día a día de la “guerra comercial” entre China y Estados Unidos? ¿Quién venía siguiendo en los medios el tema del asesinato del periodista Jamal Kashoggi en el consulado de Arabia Saudita en Estambul, más allá de los detalles escalofriantes del crimen? ¿Muchos tenían idea de que el Reino Unido se está divorciando de la Unión Europea y que el divorcio está resultando un litigio intenso, estridente y controvertido? ¿Y cuántos conocen a fondo la crisis entre Ucrania y Rusia, reverdecida en estos días por el apresamiento de marinos ucranianos por parte de los rusos en el estrecho de Kerch?


Podría seguir haciendo preguntas pero la idea no es tomar un examen ni plantear una trivia sino dar cuenta de una evidencia: en la Argentina, la política internacional no resulta un tema de interés. O al menos, no resulta un tema de interés constante sino un objeto de espasmos de atención que se disparan con alguna noticia destacada o inusual: un atentado, una elección crucial en un país relevante, un crimen feroz, un líder excéntrico. O una cumbre del poder mundial en la capital del país.

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