Ganancias según pasan los gobiernos: qué pasó en últimos 15 años con el impuesto

En julio de 1994, los impuestos comenzaron a mezclarse con las cuestiones laborales. El inicio fue con la privatización del sistema previsional, momento en que la Administración Federal de Ingresos Públicos centralizó la recaudación de los fondos previsionales, de las obras sociales y de los seguros por accidentes laborales. Anteriormente, los fondos llegaban en forma directa a las obras sociales y a las distintas cajas previsionales. De esta manera, desde ahí empezaron a mezclarse las aguas impositivas y previsionales, contradiciéndose en muchos aspectos, llegando al absurdo de que dos leyes digan cosas distintas sobre un mismo tema: la ley de contrato de trabajo establece que los trabajadores tienen que cobrar en la cuenta sueldos, pero autoriza a que puedan solicitarle a su empleador a percibir el sueldo en efectivo; pero simultáneamente, la ley antievasión impugna los pagos mayores a mil pesos que se no realicen en forma bancarizada; entonces, ¿qué prevalece? Como este caso existen muchos ejemplos, y los incrementos nominales de sueldos que comenzaron después de la crisis del 2001, que no tuvo su correlato en el ajuste de las deducciones y de las escalas que se utilizan para el cálculo de la retención del Impuesto a las Ganancias, produjo un incremento de la base de aportantes de este tributo a lo largo de los últimos 15 años. En esta materia nadie puede “tirar la primera piedra”, echándole la culpa al anterior o al que vino, porque a partir que comenzó la inflación todos, con sus medidas, provocaron que haya más trabajadores afectados con Ganancias.