lunes 28 de noviembre de 2022
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Ganó Lula, pero el bolsonarismo sigue muy vivo

Con el corazón en un puño y con el 67% de los votos escrutados, Lula conseguía adelantar a Bolsonaro, encarrilando así una victoria que se saldó por un estrecho margen de un punto y medio porcentual, algo más de dos millones de votos de diferencia. Una victoria popular importantísima para la democracia en Brasil y que tiene una repercusión geopolítica fundamental para el continente, ya que no solo implica una derrota para la internacional reaccionaria que durante estos años ha tenido en Bolsonaro su principal bastión regional, sino también la consolidación de una nueva ola de gobiernos progresistas en la región.

Una victoria que también tiene lecciones para la izquierda, tanto en Latinoamérica como en el resto del mundo. Quizás una de las más importantes sea haber subestimado al bolsonarismo y la capacidad del neoliberalismo autoritario para convertirse en la dirección política de la fracción dominante de la burguesía brasileña. Porque, si bien Bolsonaro ha sido derrotado en las urnas, el bolsonarismo sigue muy vivo en Brasil. El margen entre ambas candidaturas, el más estrecho en la historia desde que Brasil recuperó la democracia, es un buen indicativo de la implantación del bolsonarismo y su resiliencia.

Bolsonaro es el primer presidente brasileño que no logra la reelección, pero el bolsonarismo ha conseguido ser la primera fuerza en las presidenciales en la mayoría de los Estados del país: controlará el Senado; será la principal fuerza en el Congreso y ha ganado las gobernaciones de los Estados más poblados del país, empezando por São Paulo. Así pues, estamos ante una derrota de Bolsonaro, pero una victoria del bolsonarismo. Esta creo que sería la mejor definición del proceso electoral que acaba de terminar en Brasil.

jacobinlat.com  (jacobinlat.com)