Ganó Macri, perdió Cambiemos

Enérgico, más suelto, beneficiado por los ejes temáticos y por el orden que quedó definido por sorteo, el presidente Mauricio Macri atravesó airoso el segundo debate presidencial y dejó plasmada una advertencia de cara a lo que vendrá: si en Cambiemos hay quienes quieren y trabajan por la construcción de una futura oposición dialoguista y conciliadora, él no estará en ese grupo. A contramano de lo que piensan Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal, Alfredo Cornejo, Gerardo Morales, Martín Lousteau y Emilio Monzó, entre otros, el Presidente avisó en el tramo final de su campaña que él no quiere cerrar la grieta ni facilitarle los primeros meses de gestión a quien, si se confirman los resultados de las PASO, será su sucesor, Alberto Fernández.

Subido a la épica por la remontada, Macri insistió ayer en contraponerse a él y a su electorado contra un «ellos» al que, ocasionalmente, se refirió como «el kirchnerismo». Dentro de ese colectivo hay una gran parte de la ciudadanía para la que el Presidente debe gobernar hasta el 10 de diciembre, algo que no pareció afectarlo durante el debate. Macri siempre se mostró mucho más cómodo en el rol de candidato retador que en el de Presidente. Nunca dejó de ser opositor de la oposición.