Gobierno prefiere un paro, a bono mayor de $800: «Sale más barato»

«El presupuesto para los beneficiados el bono de fin de año y la baja de ganancias para el aguinaldo será de $5.000 millones. No más. Si tuviera un costo mayor nos sale más barato pagar el costo de un paro general». La fuente oficial es directa. Habla de un límite fiscal concreto y preciso para el «Plan Navidad» que se ofrecerá al triunvirato de la CGT como prueba final de amor para terminar el complicado 2016 en orden, y pensar ya en 2017. El gabinete económico casi a pleno tiene decidido cuáles serán los topes innegociables para los beneficios que se está dispuesto a plantear ante el triunvirato cegetista para evitar el llamado a un paro general entre octubre y noviembre. Coinciden, aseguran en la Casa de Gobierno, el Ministerio de Hacienda de Alfonso Prat Gay, el de Producción de Francisco Cabrera, el de trabajo de Jorge Triaca y los coordinadores Gustavo Lopetegui y Mario Quintana. Sólo falta el aval del jefe de Gabinete, Marcos Peña, y la rubrica final de Mauricio Macri, la que aparecerá sólo si hay acuerdo con los cegetistas.

Los límites fiscales son puntuales. Tal como adelantó ayer este diario, difícilmente se podrá ofrecer un bono para jubilados y empleados públicos de más de 750/ 800 pesos a pagar en diciembre antes de las fiestas de fin de año. En el caso de la aplicación de Ganancias sobre el medio aguinaldo de fin de año, el tope estaría ubicado entre los 45.000 y 50.000 pesos brutos mensuales; cifra similar a la fijada a mitad de año por el Gobierno. Además quedarán fuera del beneficio los trabajadores en relación de dependencia que hayan presentado declaración de bienes personales y hayan pagado el tributo. El criterio es que sólo sea un beneficio para los sectores más bajos de la cadena tributaria para la cuarta categoría; en teoría (y según la visión fiscal del Gobierno), los que pueden quedar afectados por Ganancias este año por la suba salarial de las paritarias de 2016. El resto, se supone en el Gobierno, tienen los ingresos lo suficientemente altos como para no reclamar en años de vacas fiscales flacas. Para beneficios más generosos, habrá que esperar el tratamiento en el Congreso Nacional de la próxima reforma tributaria, que el Ejecutivo presentará en el Legislativo luego de la aprobación del Presupuesto Nacional 2017, que la semana próxima comenzará a discutirse en la Cámara Alta. Sabe el Gobierno que para que tanto el Presupuesto como la reforma tributaria requieren una negociación dura con la oposición para ser aprobada, con lo que no se quiere afectar más recursos fiscales que los necesarios e indispensables para cerrar el ejercicio 2016.