Gran avance de físicos argentinos: lograron «atrapar» un solo átomo

El último 7 de febrero, el físico argentino Christian Schmiegelow estaba con sus estudiantes de doctorado, Martín Drechsler y Nicolás Nuñez Barreto, en un nuevo laboratorio del Departamento de Física de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, cuando vieron que en la pantalla de su computadora empezaba a crecer una señal de fluorescencia.

«Nos quedamos perplejos -recuerda Schmiegelow, todavía exultante-. Le dije a Martín: ‘Vos sabes lo que es eso’. Hicimos unas pruebas cortas, apagando y prendiendo láseres en distinto orden y vimos que la señal se comportaba como esperábamos. Se me cayó una lágrima en el cuarto oscuro».


Ese día, Schmiegelow, Drechsler y Nuñez Barreto habían logrado por primera vez «atrapar» un ion individual (es decir, un átomo cargado eléctricamente), una hazaña de la física experimental que solo son capaces de realizar algunas decenas de laboratorios en el mundo. El triunfo marcó el debut del Laboratorio de Iones y Átomos Fríos (LIAF), una instalación única en la región y probablemente la iniciativa más importante que se está realizando en el ámbito de la física en el país.