jueves 26 de mayo de 2022
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Griesa comienza a desmantelar causas extra contra la Argentina

La Argentina confía en que esta semana Thomas Griesa comience a cumplir con su palabra y que el «juicio del siglo», efectivamente «termine acá; tal como lo prometió hace un mes uno de los clerks (ayudantes) del juez a los abogados que representan a la Argentina en una reunión privada. Por lo pronto, el Gobierno de Mauricio Macri ya sabe que en las próximas horas, Griesa ordenará desmantelar todas las causas paralelas abiertas en diferentes juzgados de los Estados Unidos, iniciadas en su mayoría por Elliott, de Paul Singer, y que se basaban en la búsqueda de dinero del país depositado en bancos del exterior. La intención del fondo buitre era que una vez encontrado el dinero en alguna cuenta, se le aplique la cláusula «Discovery» que había sido avalada por la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos en junio de 2014, cuando ese tribunal rechazó la apelación que había presentado la Argentina. En ese momento, no sólo se perdío definitivamente el juicio, sino que además la Corte le permitió a Griesa que, en el caso de que hubiera dinero del Gobierno argentino depositado en cualquier cuenta de EE.UU., este sería pasible de embargos bajo la aplicación de la cláusula «pari passu».

Con este derecho aclarado, el fondo Elliott se lanzó por todo el territorio norteamericano a descubrir dinero embargable, lo que resultó obviamente imposible de manera lineal ya que prudentemente todos los organismos públicos argentinos, incluyendo el Banco Central, retiraron cualquier tipo de ahorro o depósito en dólares en ese país. Aún incluso luego de que en marzo del año pasado la Corte aclarara que entre los embargos posibles estaban liberados y protegidos los fondos destinados al manejo diplomático y representativo del país y los depósitos del BCRA.

Singer puso entonces la mira en otros objetivos, donde la existencia de fondos teóricamente nominados por la Argentina no fuera de manera literal sino indirecta. Elliott avanzó en dos causas. La primera fue contra Chevron y radicada los tribunales de San Francisco. La segunda en Nevada, en la búsqueda de «la ruta del dinero K». En el primer caso la intención de Elliott era embarrar la cancha afectando las posibilidades de ineversión en el proyecto de Vaca Muerta. Singer quería que la Justicia norteamericana bucee sobre los activos financieros y físicos que YPF podría tener en California; y, si no los encontrase, que fuera entonces Chevron la que respondiera. El fondo buitre afirmaba que el dinero que la petrolera norteamericana obtuviera por su actividad en la Argentina le correspondía, ya que el socio era YPF, empresa que había sido ya renacionalizada.

El otro juicio sobre el que avanzó Elliott fue en Nevada, donde el juez Cam Ferenbach accedió a investigar la posible existencia de unas 123 supuestas sociedades de Lázaro Báez radicadas en Las Vegas. En este caso el argumento era que en esas sociedades existía probablemente dinero de la corrupción y que, como tal, debían ser embargadas y pasibles de la aplicación de la cláusula «pari passu».

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