Guantánamo tiene un problema nuevo: la vejez de los presos

Aunque todavía no se le diagnostica demencia senil a ningún recluso, ya comenzaron los primeros remplazos de cadera y rodilla. También las rampas para sillas de ruedas, las máscaras para el tratamiento de la apnea del sueño, pasamanos en los muros de las celdas y, quizá, diálisis. El orden del día contempla un hospital de cuidados paliativos.

Más de diecisiete años después de elegir la base militar estadounidense en Cuba como “el lugar menos malo” para encarcelar a los prisioneros de los campos de batalla en Afganistán, después de años de debates vehementes por los derechos de los detenidos y la opción de cerrar la prisión, ahora el Pentágono planea que los sospechosos de terrorismo que siguen detenidos en las instalaciones envejezcan y mueran en la bahía de Guantánamo.


El congreso de Estados Unidos bloqueó la iniciativa del gobierno de Barack Obama de cerrar la prisión y la gestión de Donald Trump se comprometió a dejarla abierta, además los juicios militares avanzan a paso de tortuga, por lo que en 2018 los comandantes recibieron la orden de diseñar planes para habilitar el centro de detención durante veinticinco años más, hasta 2043.