lunes 26 de septiembre de 2022
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Ha llegado la hora de llamar a un planeta «McLovin» o Messi: sus futuros nombres saldrán a concurso público

Quijote, Rocinante, Sancho, Dulcinea, Lich, Draugr, Poltergeist o Phobetor… Son nombres de personajes literarios, pero también de exoplanetas y estrellas del universo. Nombres que nosotros los humanos hemos utilizado para bautizar a los diferentes cuerpos celestes. En nuestro planeta, casi todos los mares, ríos o montañas tienen nombres que las primeras civilizaciones eligieron. Pero también ocurre lo mismo con aquello que flota sobre nuestras cabezas. Y aquí, en la investigación espacial, son nuestras generaciones las que tienen más poder de decisión.

¿Y quién se encarga de tan interesante misión? La Unión Astronómica Internacional (UAI), el organismo responsable de la nomenclatura planetaria. Para ello, consultan cientos de enciclopedias, diccionarios astrológicos y referencias de todas las culturas. Con rigor, tratan de elegir qué mitos se usan para cada cuerpo celeste. Por ejemplo, Io, el satélite volcánico de Júpiter, se dedicó a dioses del fuego y el trueno, así como personajes del Infierno de La Divina Comedia, tal y como se comenta en este artículo de El País. Europa, por otro lado, usa los mitos celtas. Y Ganímedes, el de divinidades y héroes mesopotámicos.

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