domingo 5 de diciembre de 2021
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¿Habemus oposición?

Fueron Carlos Menem y Néstor Kirchner los últimos presidentes que tuvieron enfrente a una Iglesia que los sermoneaba en público hasta el límite de la flagelación. Opositora a la despenalización del aborto y proclive al encuentro en temas como la AUH y la ley de medios, Cristina Kirchner no tuvo grandes problemas ni antes ni -mucho menos- después de Francisco. El no peronista Mauricio Macri puede sentirse bendecido: son muchos los que piensan que fue tratado con guantes de seda en los primeros dos años de su mandato.

En apenas unos días, la nueva conducción del Episcopado, que asumió la semana pasada, emitió señales que sugieren que no seguirá en el rol que concedió durante la primera etapa del gobierno de Cambiemos. Espectadora, distraída y dialoguista bajo la sotana de José María Arancedo, la flamante cúpula que inicia un período de tres años parece ir hacia una sintonía más fina con el mensaje del Papa.

El primer criterio que deslizó el flamante presidente del Episcopado, Oscar Ojea, apuntó directo al corazón de la reforma laboral que Jorge Triaca hijo diseñó, a pedido del Presidente. “Para la Doctrina Social de la Iglesia, el trabajo no es una mercancía, sino que hace a la dignidad de la persona; es el gran ordenador de la vida”, dijo. La definición llegó como parte de un mensaje más general que habla de que “no se vulneren derechos de los trabajadores” y sostiene que el lugar de los obispos “está al lado de los excluidos”.

letrap.com.ar  (www.letrap.com.ar)