24.5 C
Buenos Aires
jueves 28 de octubre de 2021
Cursos de periodismo

Hacerte amigos después de los 30 cuesta más, pero no es imposible

Conocer gente a los 30 es difícil; lo sabe cualquiera que lo haya intentado. Cuando apareció Tinder les discutí a todos los tecnófobos que decían que significaba «la muerte del romance». Argumenté que era una solución maravillosa para este secreto a voces: los que ya no vamos ni a la escuela ni al club ni a la facultad y ya conocemos a todos los amigos de nuestros amigos no tenemos de dónde sacar gente nueva. ¿Y nuestros padres, me contestaban algunos? Nuestros padres no tenían ese problema, o lo tenían en mucha menor medida; la mayoría de ellos ya estaba casado para cuando les tocó el umbral de las tres décadas.

Pero lo que noté en los últimos años es que hay un vacío que las apps de levante no se han ocupado de llenar: el de la amistad. Hacer nuevos amigos puede ser tanto o más necesario que conseguir con quién salir, y no solo para quienes se mudan de ciudad o de país. Muchas personas sienten que ya no son las mismas a los 30 que a los 20, y no todos los grupos de amigos acompañan esos cambios. O tal vez sí, tal vez seguís conservando una relación excelente con tus compañeros de colegio o de universidad, pero aparece en tu vida algún otro interés o deseo que ellos no comparten y que tenés ganas de conversar con alguien. O bien tenés hijos antes que todo el resto de tu grupo de amigos; o a la inversa, todos se embarazan al mismo tiempo y ya no encontrás a nadie que se prenda a un plan post 19:00 hs.

lanacion.com.ar  (www.lanacion.com.ar)