¿Hacia un futuro sin funerales? Los entierros sin ceremonia se están popularizando en toda Europa

Desde los albores de la civilización, los ritos mortuorios han permitido a los seres humanos despedirse de sus seres queridos en una coreografía controlada de espiritualidad y rito colectivo. Los funerales sirven a un último adiós y ejercen de punto determinante en el duelo. Sin embargo, están de capa caída. Muchos países europeos han observado cómo sus ciudadanos están abandonando las tradicionales ceremonias de despido. Los funerales, al compás de la secularización en todo el continente, atraviesan una fase de crisis y una incipiente decadencia, manifestada en el creciente volumen de entierros sin ceremonia alguna.

El ejemplo más evidente es Suecia. Según cuenta la prensa local, los entierros sin ceremonia civil o religiosa se han disparado durante los últimos años, pasando del 2% de los decesos al 8%. En las regiones más tradicionales del sur el porcentaje es menor (en torno al 5%), pero en las grandes ciudades y en regiones como Dalarna su volumen supera el 10%. Los fallecidos pasan del hospital directamente al crematorio, y en muchas ocasiones sus cenizas son esparcidas en cementerios anónimos sin presencia de sus familiares. Es la muerte inconsecuente, una transformación de nuestra relación con el hecho final.