Hambre Cero: de Lula a Alberto, parecidos y límites de un plan a la brasileña

“Si al final de mi mandato cada brasileño puede comer tres veces al día, habré cumplido la misión de mi vida”, dijo en octubre de 2002 Luiz Inácio Lula da Silva en su primer discurso como presidente electo. Convertía así en compromiso de gestión lo que para sus detractores había sido una simple promesa marquetinera de campaña: la idea fuerza del “hambre cero” en uno de los países más inequitativos del mundo, bautizado en su momento como “Belindia” por la convivencia dentro de sus fronteras de bolsones sociales tan prósperos como los de Bélgica y tan pobres como los de la India. El tiempo probaría que la consigna fue mucho más que eso, al punto de que hoy inspira el programa Argentina contra el Hambre, presentado este lunes por el máximo favorito para la elección presidencial del domingo 27, Alberto Fernández.

El lazo del presidenciable argentino con Lula da Silva, a través de la figura de Néstor Kirchner, es el hilo invisible que conecta al Brasil de 2003 con la Argentina de 2019, en la que, según el Indec, la indigencia, esto es la imposibilidad de acceder a una canasta básica de alimentación, condena al 7,7% de los argentinos.