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lunes 25 de octubre de 2021
Cursos de periodismo

Herederos de Kapuscinski

El periodista polaco Wojciech Tochman dedicó dos años de su vida a seguir los pasos de la médico forense Ewa Klonowski en la búsqueda de pruebas de ADN para identificar los huesos de las víctimas de la guerra de Bosnia. De allí sacó decenas de historias que se convirtieron en un largo reportaje de más de 150 páginas en su traducción al español (publicada este año por Libros del K.O. con el título Como si masticaras piedras) que, más allá del conflicto de los Balcanes, es una reflexión sobre la pérdida, el odio y el perdón. Siete años después de la muerte del veterano periodista Ryszard Kapuscinski, a pesar de todos los cambios que ha traído Internet al oficio de contar noticias, la generación sucesora de reportero polaco, como Tochman, está dando un impulso a un género tradicional que busca su sitio en el periodismo en la era digital.

Los cambios vertiginosos en el oficio informativo —rapidez, brevedad, vídeos, tuits, podcasts—, están alimentando también, de forma paradójica, el reportaje largo, con guiños literarios, al que hay que dedicarle ese tiempo que cada vez escasea más en las redacciones. En el caso de Polonia, el país centroeuropeo vive un boom de este género que, además, exporta muy bien. La mayoría de las traducciones de no ficción que salen de las librerías polacas son de viejos y nuevos reporteros que siguen los pasos de sus mentores: el más conocido Kapuscinski (explorador de los conflictos políticos internacionales), pero también Hanna Krall (1935) y Krzysztof Kakolewski (1930-2015), que han indagado en el pasado de un país que todavía trata de cerrar las heridas que abrió la II Guerra Mundial y el suplicio de una larga dictadura comunista. “Este género tiene éxito porque los periodistas empatizan con los protagonistas de las historias. Kapuscinski no imaginaba cosas. Usaba técnicas literarias que funcionaban bien en imaginación del receptor. Hoy, Mariusz Szczygiel sigue su camino y triunfa porque es capaz de dar color a unas historias verdaderas que son más interesantes que la ficción”, afirma Kazimierz Wolny-Zmorzynski, profesor de la Universidad de Varsovia.

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