Hugo Sigman, el CEO progre de los silencios

Arreciaba la gripe aviar en la Argentina. Obsesión con los barbijos, el alcohol en gel y faltante de vacunas. En 2009, Juan Manzur, ahora gobernador de Tucumán, era el ministro de Salud de Cristina Fernández. Arrinconado y preocupado, le llegó una solución del cielo: Hugo Sigman, un empresario de los laboratorios, le sugirió que lo dejara asociarse con Novartis para tener en Argentina la licencia suiza para fabricar en el país la vacuna contra la gripe, que hasta ese momento se importaba. El CEO prometió invertir cien millones de dólares en una planta en Garín a tales fines. No era gratis: le pidió al ministro que le garantizara la compra de esa vacuna por diez años, con la actualización de precios que dispusiera la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Psiquiatra de profesión, Sigman inició allí una relación de amistad con Manzur que siguió años después con visitas a la provincia. Una histórica: en 2016, cuando Adrián Werthein era presidente del Consejo Interamericano para el Comercio y la Producción (Cicyp), se armó en Tucumán una celebración por los 200 años de la independencia. Mega fiesta en el Sheraton y un asado multitudinario en la casa del gobernador en los cerros. Los empresarios más grandes del país, Sigman, y otro amigo del que casi es canciller en la Argentina: el ex presidente de España, Felipe González.