miércoles 20 de febrero

Ignacio Ramírez: “Cambiemos no cumple las expectativas materiales de su electorado pero sí satisface sus pulsiones ideológicas”

El sociólogo Manuel Mora y Araujo solía advertir sobre una deformación conceptual que padece habitualmente el análisis político. Los abordajes, insistía, suelen poner el eje más sobre la oferta (los actores, la dirigencia) que sobre la demanda (la sociedad, la opinión pública). Tan marcado es el sesgo “ofertista” que cuando se incorpora este punto de vista a los estudios de opinión pública se lo hace para examinar aquellos datos referidos a los protagonistas de la oferta: imagen de gobiernos y de dirigentes.

En homenaje a Manolo, intentemos un abordaje explicativo que parta desde abajo del escenario. Los indicadores que alumbran aspectos profundos de la opinión pública –preguntas sin nombres y apellidos– contribuyen a la comprensión de la escena política argentina. Veamos un ejemplo: la inseguridad.


En relación a este tema, la sociedad transita por dos grandes avenidas ideológicas. Cuando se consulta por “cómo se soluciona el problema de la inseguridad”, un segmento importante se inclina por respuestas “punitivistas” (aumentar las penas o darle más poder a la policía), mientras que otro sector se pronuncia a favor de soluciones sociales (aumentar oportunidades educativas y laborales y reducir la desigualdad). Cuando se vincula este subsuelo ideológico del territorio social con la oferta política, surgen datos y vínculos muy elocuentes.