miércoles 23 de enero

Inflación, mal argentino: motivos por los que nadie la puede frenar

La Argentina tiene su nudo gordiano: la inflación. Revisar su historia económica es revisar la historia de la inflación y de soluciones que, como las de Alejandro Magno, han intentado cortar el nudo con recetas fáciles, en vez del compromiso costoso y menos rentable de buscar los cabos escondidos, desatarlos y ordenar al país. Eso ha generado crisis, recesiones, incertidumbres, y pérdidas de bienestar en los sectores más vulnerables, mientras una minoría de la población, en general, funcionarios, empresarios cercanos al poder y aquellos que con la viveza o suerte de aprovechar las circunstancias, se beneficiaron de esas soluciones a costa del empobrecimiento del resto. La inflación, así, nunca pudo ser vencida.

La inflación, entendida como el aumento de precios generalizado y persistente en el tiempo, se fue convirtiendo con el pasar de las décadas en parte de la cultura argentina. Cómo lo es el tango, el fútbol, el asado los domingos o el mate en la playa.


Vivir con inflación se volvió costumbre. Sólo que lejos de la alegría, unión, aceptación y armonía de esas actividades, deja grietas, preocupación, pobreza, inequidades, angustia y enfrentamientos. Por eso la urgencia de combatirla.