viernes 20 de mayo de 2022
Cursos de periodismo

Internas de la cuenta regresiva y cepos del futuro

La alarma de incendios la accionó Miguel Pesce. La semana pasada, después de que Martín Guzmán le presentara a Cristina Kirchner en su piso de Recoleta los últimos avances de las negociaciones y de que la vicepresidenta objetara las revisiones trimestrales vinculantes y los desembolsos a cuentagotas que el ministro de Economía recomendaba aceptar, el presidente del Banco Central le pidió un rato a solas a su amigo Alberto Fernández. Planilla en mano, le advirtió que si cubría los vencimientos del viernes y del martes próximo sin garantías de Washington de que refinanciaría el de marzo, en febrero podía desatarse una corrida cambiaria en el mercado oficial. Con la cosecha fina ya liquidada, a más de un mes de la gruesa y con los resúmenes de las tarjetas de los primeros veraneantes post-pandemia apilándose para el pago, la presión estacional de los demandantes de dólares podía vencer los diques exhaustos de la calle Reconquista.

Algunos consultores que analizaron la composición de las reservas creen que era peor todavía. Que sin los U$S 40 millones que compró el lunes, al Central no le alcanzaban siquiera las reservas netas para pagar los intereses que vencen en febrero y que iba a tener que vender parte del oro depositado en el Banco de Pagos de Basilea (BIS), algo que Pesce niega.

baenegocios.com  (www.baenegocios.com)