Internas que vienen

Desde pasado mañana, se van a exponer dos feroces internas entre ganadores y perdedores. Ni tiempo para el luto o el festejo: es lo único en que parecen coincidir las dos fórmulas que dirimen el Gobierno de los próximos cuatro años. Y sin importar, en apariencia, un cuadro económico que semeja al Apocalipsis. Siempre es otra la vida de los políticos.

Si pierde Macri, como abunda la mayoría de las encuestas, ya decidió evitar –persuadido por Marcos Peña y los populosos actos que convocó tardíamente– un retiro de la política y, mucho menos, refugiarse en el exterior como más de uno había rumoreado, señalando a España como futuro destino (inclusive, su mujer tiene una hija adolescente de su anterior matrimonio cuyo padre no querría verla lejos). Por el contrario, el ingeniero piensa conservar la cabeza en el frente opositor y, en lo personal, entiende que su presencia física en el país le permitirá enfrentar con más eficacia las porfías judiciales que lo acechan (recordar que carece de fueros y, en todo caso, deberá esperar dos años como hoy usufructúa Cristina).