Jardines de infantes, la unidad de medida económica de Macri

Es saludable recordarlo. El 16 de agosto de 1979 María Elena Walsh publicó en el Suplemento Cultura y Nación de Clarín uno de los alegatos más formidables contra la última dictadura militar. En su prosa cristalina y demoledora, María Elena decía “hace tiempo que somos como niños y no podemos decir lo que pensamos o imaginamos”. Así describió la censura y la intolerancia. La columna, a doble página, se titulaba “Desventuras en el País Jardín de Infantes”. Y el impacto en la Argentina se extiende hasta hoy.

Es curioso que haya sido Mauricio Macri el que vuelva a utilizar la poderosa metáfora del Jardín de Infantes, claro que en clave económica. El martes pasado, a media mañana y cuando una huelga de pilotos había paralizado los vuelos de Aerolíneas Argentinas, el Presidente respondió con dureza. “Por cada semana que paran a Aerolíneas, perdemos dos jardines de infantes”. En el mismo discurso también había cargado contra los gremios ferroviarios y apuntado en la misma dirección: los gastos del Estado que distraen las medidas de fuerza sorpresivas y, a juicio presidencial, dejan sin fondos a las urgencias de infraestructura.