Jeremy Corbyn, el líder opositor que su propio partido trató de echar y se volvió la gran sorpresa de las elecciones en Reino Unido

Cuando la primera ministra británica, la conservadora Theresa May, llamó a elecciones hace ocho semanas, Jeremy Corbyn era ampliamente considerado uno de los líderes más débiles de la historia del Partido Laborista.

Ridiculizado por miembros de su propia formación desde el inicio, no eran pocos los expertos que adelantaban que su candidatura le costaría escaños al laborismo.


Pero el resultado ha sido el contrario, y aunque es el Partido Conservador el que se impuso en las elecciones, a Corbyn lo rodea hoy un aura de ganador.

Es que los Tories no consiguieron la mayoría absoluta y no podrán, por tanto, formar gobierno por sí mismo, sin necesidad de coaliciones.