lunes 20 de agosto

Jessica Bennett: “Hay que repensar qué significa ser hombre”

Jessica Bennett está muy resfriada. Su voz suena rasposa y grave, y habla con pausado esfuerzo. Esto es, en cierta manera, irónico, dado que cuando ella llamaba a personajes de la política para sesudas notas de investigación en algunos de los principales medios de Estados Unidos (trabajó en The Boston Globe, Time y Newsweek, además de The New York Times), enseguida le decían que sonaba como una Valley Girl, una adolescente tilinga de la soleada California, y no la tomaban en serio.

Este es tan solo un ejemplo de lo que ella llama el “sexismo sutil” que enfrentan las mujeres en la vida laboral. Un par de años atrás, exasperada, con un grupo de amigas armó el Club de Lucha Feminista. Cada dos meses se reunían con vino y una picada a contar sus experiencias y compartir tanto frustraciones como técnicas que les permitían salir adelante. En 2016, las publicó con humor en la forma de un libro ilustrado con el título El club de la lucha feminista: manual de supervivencia en el trabajo para mujeres, y el efecto en la crítica y los formadores de opinión fue monumental. Sheryl Sandberg lo calificó de “provocador, divertidísimo y útil, con las herramientas que toda mujer necesita para combatir el sexismo”. The Observer lo decretó la nueva “Biblia para el trabajo” y Playboy -¡hasta Playboy!- lo llamó un PSA “que se necesitaba tremendamente”. Aquí valga la aclaración que PSA es Public Service Announcement, o Servicio de Anuncio al Público, pero Bennett típicamente usa esas siglas cuando quiere dirigirse a los hombres con lo que llama un Penile Service Announcement, o Servicio de Anuncio al Pene, que es el doble sentido que obviamente Playboy tomó.


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