viernes 9 de diciembre de 2022
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Jonatan Viale, cicatrices de una infancia menemista: recuerdos de Mauro y el cargo político que podría ejercer

Criado bajo el sol artificial de los reflectores de Argentina Televisora Color, podía jugar a las escondidas en el gigante de Figueroa Alcorta, mientras por sus narices desfilaban Norma Plá al grito de «450», Moisés Ikonicoff, Eduardo Duhalde y Carlos Grosso. Ya en la preadolescencia, su Disney World transcurrió detrás de las cámaras de América TV, entre carterazos, patadas karatecas y «primos lejanos» como «El Facha» Martel, Samanta Farjat, Natalia Denegri y Adriana Aguirre.

Jonatan Viale lleva en su chip infanto-juvenil pedazos de esa Argentina del 1 a 1 que otros veían por televisión, pero que él absorbía in situ, como una aspiradora, sin darse cuenta. Imaginemos un viaje al lapsus fines de los ochenta/principios de los noventa. Un niño va creciendo «regado» por el ritmo frenético de la radio y la televisión. Su sonajero son los botones de una consola, y su canción de cuna, la cortina de Fútbol de Primera. «Muevo yo, Mauro», le dicen los futbolistas a Viale padre, y Jony, chupete en mano, incorpora y centrifuga todo aquello.

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