Jubilaciones: dudas sobre quién gana y quién pierde

Hoy se conocerá finalmente el proyecto de ley que el Gobierno enviará al Congreso para poder transitar el puente veraniego sin mayores sobresaltos. Después se verá si viene algo más, ya con el año operando a pleno a partir de marzo, con vistas a poner a la economía en una senda de crecimiento y desarrollo. Claro que tampoco aún se conoce cómo será la resolución del tema deuda, clave para todo lo que está por venir.

Por lo pronto distintos voceros oficiales, incluido el propio presidente Fernández, fueron adelantando, en dosis homeopáticas, parte de las medidas que irán al Congreso. Ayer hubo referencias a uno de los temas más delicados y complejos, las jubilaciones y pensiones. Cabe aclarar que también planes sociales y otras ayudas, que están dentro del sistema de Seguridad Social, como la AUH están vinculadas a la suerte de los haberes previsionales. Se trata de varios millones de personas. Por lo que no es un tema menor, desde el punto de vista fiscal.

Al respecto no hay duda que a pesar de la mejora en las cuentas fiscales tras el acuerdo con el FMI, el deterioro de la situación del Fisco es insoslayable. Todas las proyecciones privadas ya alertaban antes de las PASO de la precariedad de las cuentas fiscales. De ahí que el tema previsional es determinante. Porque como otra serie de gastos corrientes, resultan ser endógenos por su mecanismo de actualización. Dada la normativa vigente hay una indexación automática de gran parte del gasto público. O sea, por más que el Gobierno aplicara un congelamiento del gasto, hay una parte del mismo, más del 63%, que se ajusta automáticamente. Como los números fiscales no cierran, pese al aumento de impuestos que se viene, ayer adelantaron que se suspendería la aplicación de la movilidad jubilatoria por seis meses. A cambio le darían un bono a fin de año de $5.000 (se cobraría en diciembre y en enero) y luego sumas fijas mientras se define otro mecanismo de actualización. Pero todo esto sería solo para los que cobran la mínima. Lo que lograría el Gobierno con esto sería un achatamiento de la pirámide, todavía más del actual donde cerca de la mitad de los beneficiarios cobran la mínima. Fue la misma estrategia que se implementó entre 2002 y 2006 (con Carlos Tomada), y, como recuerda un experto en el tema, dio lugar a una catarata de juicios previsionales.