Juliana Awada: decorar la pobreza

La tapa de NOTICIAS en la que se analizó el regreso del arquetipo “primera dama decorativa” enojó al Gobierno y nos lo hicieron saber. Ahora se entiende mejor por qué rozamos una zona sensible del nuevo relato oficial en construcción. Habíamos puesto el ojo en un perfil de Awada –el de ama de casa tradicional, consagrada al cuidado y acompañamiento de su marido– que el equipo comunicacional ya estaba planeando retocar. Era un desperdicio no sacar mejor partido de esa cruza de belleza, sobriedad y fotogenia. Así que, en una rápida escalada, se activó el operativo “primera dama con agenda propia”. Una agenda sobre todo protocolar, con muchas imágenes, pocas palabras y mínima acción.