Juntando dinero para Alberto Fernández

Una pregunta inquietante circula entre economistas de toda línea ideológica, e incluso es motivo de estudio y dolores de cabeza para los que asesoran al virtual presidente: ¿De dónde va a sacar los fondos el nuevo gobierno para cumplir todas sus promesas?

La pregunta tiene sentido habida cuenta de que la situación macroeonómica que heredará será más que complicada, sujeta a restricciones de todo tipo y condicionada al acuerdo en vigencia con el FMI. Va a encontrarse con un descomunal déficit financiero por el peso de los intereses de superendeudamiento, una inflación que torna peligrosa acudir masivamente a la emisión, y un continuado proceso de dolarización y fuga que desvía parte del dinero a la compra de divisas, entre otras varias cosas.


Sin embargo, la pregunta pierde parte de sentido si se observa que las promesas de AF han sido hasta ahora muy moderadas y lejos de una actitud demagógica de repartir ofrecimientos alegremente. Lo más osado y concreto que dijo es que hay que «ponerle dinero en el bolsillo a la gente», al igual que lo que propuso Roberto Lavagna, el ícono de la moderación. No sólo eso, sino que sugirió y está ensayando un acuerdo económico-social para moderar precios y salarios durante 180 días.