Kellogg’s en Venezuela: cómo los cereales más famosos del mundo se volvieron chavistas

Hay algo raro en todo lo que rodea a Kellogg’s en Venezuela.

Junto a la escultura del tigre Tony, la popular mascota de la compañía alimentaria que se yergue sonriente a la entrada de su fábrica en Maracay, en el Estado Aragua, alguien ha colocado un gran cartel con los ojos del expresidente Hugo Chávez.


Y en los paquetes de cereales, junto a Tony y sus otros amigos con los que la marca estadounidense comercializa sus productos en todo el mundo, figuran desde hace meses mensajes como «Juntos todo es posible», el lema que adoptó el presidente Nicolás Maduro en las pasadas elecciones presidenciales y que ahora se ve en carteles por todo el país.

En los envases conviven ahora los colores de la bandera venezolana con el logotipo de Kellogg’s y en las redes sociales cuentas que pretenden pertenecer a la compañía lanzan campañas de promoción navideña en las que se reproducen canciones a favor de la revolución bolivariana iniciada en Venezuela hace dos décadas.