lunes 10 de diciembre

La agonía de la democracia

Luego de la impresionante demostración de fuerza del viernes 6, Lula se entregó el sábado 7. Cualquiera sea el desenlace del proceso penal en su contra y del propósito de mantenerlo encarcelado por lo menos hasta que se elija un nuevo presidente, importa precisar algunos puntos centrales del itinerario que llevó a la situación actual y de las perspectivas futuras.

Luego de la muerte de Hugo Chávez y de Néstor Kirchner, de la victoria de Maurizio Macrì y de la derrota de Rafael Correa ante su sucesor Lenín Moreno, el dirigente metalúrgico brasileño es el único líder en torno del cual es imaginable la eventual reconstrucción de un eje de poder popular que confronte con la ola neoliberal que comenzó a desplegarse a partir del primer lustro del siglo y no cesó de ganar fuerza desde entonces. Las inminentes elecciones en Venezuela, Colombia, Brasil y México marcan la urgencia de la disputa.


Ya en 2002 el gobierno de Estados Unidos ofreció público apoyo al golpe que apartó por 48 horas a Chávez del poder. Documentos obtenidos a través de la Ley de Libertad de Información por el Center for Economic and Policy Research en Washington, indican que luego de financiar y entrenar a grupos que apoyaron el golpe de Estado, el National Endowment for Democracy (NED) intentó lo mismo a través de un lockout del personal jerárquico de la industria petrolera entre fines de 2002 y principios de 2003, lo cual generó recesión y penuria de divisas.

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