La Argentina de Macri avanza hacia un silencioso (pero efectivo) acuerdo de gobernabilidad

No es el acuerdo político con el que sueña el «círculo rojo». No hay señores con saco y corbata que discuten sobre el futuro del país y se sacan una foto para mostrar unidad. No es un acuerdo que vaya a terminar con una firma de nada. Es un acuerdo a lo argentino, por lo bajo, en las sombras… y con mucho ruido en la superficie como para que el pacto no se note.

Este pacto tiene varias dimensiones: acuerdo con los gobernadores, el lanzamiento formal y con foto del peronismo no K para intentar mostrar alternativas «racionales» de cara al mundo, un pacto de no agresión en el Congreso y las garantías de aprobación del Presupuesto. La letra chica del acuerdo habla de llegar a la cumbre del G20 con cierta calma y transitar un diciembre en paz. Eso quieren tanto el Gobierno como el peronismo.


Este pacto político implícito tiene su dimensión institucional y se terminó de cristalizar a partir de dos hechos que tienen a un mismo protagonista: Juan Manzur, gobernador de Tucumán.

La liga de los gobernadores del PJ venía teniendo dos polos bien marcados. Uno más dialoguista, encabezado por el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, y seguido por el cordobés Juan Schiaretti. Ellos dos apuestan su futuro político a mostrarse como dadores de gobernabilidad.