La brecha que amenaza el futuro del periodismo

«La verdad es dura». Me he encontrado esta frase a menudo en el último año en varios congresos de periodismo, casi siempre como parte de los anuncios del New York Times. Al verla, pienso en la brecha entre la vanguardia y la retaguardia en el debate en torno al futuro del periodismo.

Empezaré con una verdad no tan dura: durante mi primer año como director del Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo, me han inspirado la ambición, el deseo y la pugna de muchos periodistas, directores y ejecutivos de medios por transformar el periodismo.


A ese grupo le llamaremos la vanguardia.

La vanguardia es a menudo joven, pero no es sólo joven. Maria Ressa de Rappler y Marty Baron del Washington Post no son unos jovenzuelos y los dos están forjando el futuro del periodismo. Tampoco son jóvenes directores como Kath Viner del Guardian o Siddharth Varadarajan del medio indio The Wire, ni muchos otros periodistas veteranos en todo el mundo. Pero quizás el debate en torno al futuro del periodismo es también un debate generacional y tiene que ver con la certidumbre absoluta de que el periodismo en la forma en que lo conocemos no prosperará en el siglo XXI y con la sospecha de muchos periodistas veteranos de que podría durar al menos hasta su jubilación.