La burbuja de los tulipanes es un mito: ni fue irracional ni llevó a nadie a la bancarrota

Ahora es Bitcoin, pero en el pasado fueron las acciones puntocom, el crac del 29, los ferrocarriles del siglo XIX y la Compañía del Mar del Sur en 1720. A todas estas burbujas se las comparó en su momento con el «boom de los tulipanes», la locura financiera por los bulbos de tulipanes en la década de 1630. Según algunos escépticos, Bitcoin es la «tulipomanía 2.0».

¿Por qué existe esta fijación con la crisis de los tulipanes? No hay duda de que se trata de una historia apasionante que se ha convertido en un sinónimo de la locura en los mercados. Una y otra vez se vuelven a repetir los mismos aspectos de la burbuja, ya sea en Twitter o en libros de economía de divulgación de expertos como John Kenneth Galbraith.


La historia cuenta que tulipomanía fue algo irracional y todo un frenesí que involucró a todo el país, desde deshollinadores a aristócratas. Se comerciaba con un mismo bulbo de tulipán (o, mejor dicho, futuro tulipán) hasta 10 veces al día. A nadie le interesaban los bulbos de las flores, solo los beneficios: todo un fenómeno de avaricia pura. Los tulipanes se vendían a precios desorbitados (similares a lo que costaba una casa) y hay quien ganó y perdió fortunas.